viernes 21 de agosto de 2009

Muestras / PINTURAS-FOTOGRAFÍAS

VERONICA GARCIA / SIESTA  

MUSEO SÍVORI DE LA CIUDAD DE BS AS

VERONICA GARCIA  “Siesta”  -  Pintura / Fotografía            MUSEO SÍVORI DE LA CIUDAD DE BS AS 
VERONICA GARCIA “Siesta” - Pinturas / 2 al 24 de Agosto de 2008. Artista plástica, fotógrafa y diseñadora nacida en Buenos Aires y radicada en Salta en 2001. La escultura, el diseño textil, la antropología, el cine, el video y el multimedia son los caminos de conocimiento por los que transitó esta artista multifacética. Muestra de Videoarte en Alemania 1994, Centro Cultural Recoleta 1998, Beca Prodaltec de Capacitación en Multimedios 2000 y varios otros premios va atesorando desde el trabajo perseverante donde sobresale la imagen americana desde medios no convencionales. Su propuesta es encontrar una síntesis de lenguaje entre la pintura y la fotografía y desarrollarlo tanto en una como en otra en forma de diálogo, anclado en el interés de ahondar sus posibilidades plásticas..

























































Museo de Arte Contemporáneo / Salta 2007
















Premio Osde / Mac. Salta 2006














Bienal Chandón / Mac. Salta 2006  

























































































































Vero García, ¿es o se hace? Es decir, vamos a ponerlo en primera persona del plural: Somos o nos hacemos? Vero García se lo pregunta pero probablemente usted también.

La pregunta ontológica, la pregunta por el ser es: ¿Somos? ¿Tenemos una esencia? ¿Somos algo mas allá de nuestra circunstancia? ¿Además de nuestra circunstancia? ¿O nos hacemos? Digo, si yo me hago es porque no soy. O por lo menos no soy eso en lo que me conformo. De la nada nada es, ni gallina ni huevo, ni Biblia ni lamparita. Ésta es una pregunta tan antigua como la gallina y tan elemental como el huevo, pero que no pretende ser respondida, solo formulada; la lamparita no hace alusión a ninguna idea nueva. Es simplemente una formulación moderna y bastarda de la antigua question: ¿Ser o no Ser?

Ahora bien. A esta altura usted seguramente estará preguntándose qué tendrá que ver el Ser con el cepillo de dientes, que además –convengamos-, tampoco es el inodoro de Duchamps. Ni siquiera el calefón de Discépolo. Pues bien, continúe interrogándose, es un hábito sano que depara no pocos aprendizajes. No le voy a decir que yo “me hago” en la convivencia cotidiana con estos elementos porque esa hipótesis ya lo formuló la ameritada crítica de arte Margarita Lotufo que algo conoce del tema. Yo me limitaré a proseguir mi vida llena de preguntas, lamparita en mano… ¿Soy o no soy? ¿Hasta que la muerte nos separe?? ..¡¿Qué me pongo esta noche?!!?!?????          

             V G

 De la muestra “Vero García es o se hace?”

 Museo de Arte Contemporáneo de Salta / Mayo de 2005










..De algunas cosas, sólo nos damos cuenta cuando ya no están. Nos percatamos de su compañía cuando se van. A veces, su íntima proximidad nos hace creer que son parte de nosotros, que ellas mismas son nosotros. Nosotros, tan llenos de tantas partes que son nosotros también. Nuestros huesos, nuestros ojos, nuestras muelas. Pero cuando una muela se va, deja un espacio vacío. El vacío de la certeza traicionada. Un día nos levantamos y aquella muela que fue, ya no es. Y lo que es peor: ya nunca más será. Atrás quedaron las muelas de leche, los años en que a una muela se sucedía otra y nosotros, éramos inmortales. Un día nos levantamos, y esa muela no está más. Por obra del destino o por obra social, siniestramente, aquel milagro de tejido óseo con tantas otras variantes de tejido adentro, que hacía que nosotros fuéramos nosotros, caduca sin más.  Quien estuvo junto a nosotros desde que tenemos memoria, o por lo menos más memoria de la que tenemos ahora, aquella que supo acarrearle tantos desvelos al ratón Pérez cuando estaba de licencia, un día dice basta, stop, se finí, no puedo más, me entrego me caigo me voy que me saquen, y se va, dejándonos solos con nuestra encía. Es una pequeña muerte. Una despedida. Un punto final.

En un momento cualquiera, de una semana cualquiera de cualquier mes y año, sin preguntar si queremos ni por donde es la salida, se va. Nunca volverá a estar donde estuvo, con nosotros, ella, que secretamente nos alentaba a creer que nos acompañaría hasta el fin de los días (y después también). Cuando solo fuéramos polvo en el polvo seguiría anclada allí, en nuestra mandíbula, resistiendo el paso de la historia, fortalecida por millones de luchas contra la caries, inerte, inmortal, invencible, recordándole al viento que un día  estuvimos aquí. Que no fuimos sólo una especulación teórica del azar, una improbabilidad fatídica, un producto del pensamiento que se piensa a sí mismo, sino éso: muelas carne y pelo que andaba por la tierra. Pero al verla ya no en el espejo sino en la mano, al contemplar la traición de nuestro ego, al entender que no todo lo que brilla es flúor, podemos llegar a sentir por primera vez, que nos apunta el frío índice del final..   

                                                           VG  Salta- Junio de 2005




Canchita de San José.  II Salón Nacional del Banco Central

Museo Nacional de Bellas Artes / Bs As 2008

    


























“…pero más allá de ella (…) está su vitalidad, el traslado esencial de su espíritu; allí está su verdadera dimensión, siempre ampliándose, su verdadera identidad, o sea: Su obra. 

Y allí es verde con furia, amorosa proyectando toda su sensorialidad, su reconocimiento de la vida…”

 

                        Luis Felipe Noé  

del prólogo de la muestra “Improntas” / Bs. As. 1998                                                          


































































    














XXVI Salón Pcial. de Artes Plásticas / Salta 2006


























2 comentarios:

Leonel Muñoz Tigre dijo...

Impresionado...

Anónimo dijo...

Cuantas imagenes, cuanto camino recorrido. Eso es vivir de verdad. Te felicito y me enorgullece saber lo lejos q has llegado y lo cerca q seguis estando.
Cathy


..no hay exilio..como el que condena a vivir lejos de uno mismo..