MUSEO SÍVORI DE LA CIUDAD DE BS AS










.jpg)
.jpg)

Vero García, ¿es o se hace? Es decir, vamos a ponerlo en primera persona del plural: Somos o nos hacemos? Vero García se lo pregunta pero probablemente usted también.
La pregunta ontológica, la pregunta por el ser es: ¿Somos? ¿Tenemos una esencia? ¿Somos algo mas allá de nuestra circunstancia? ¿Además de nuestra circunstancia? ¿O nos hacemos? Digo, si yo me hago es porque no soy. O por lo menos no soy eso en lo que me conformo. De la nada nada es, ni gallina ni huevo, ni Biblia ni lamparita. Ésta es una pregunta tan antigua como la gallina y tan elemental como el huevo, pero que no pretende ser respondida, solo formulada; la lamparita no hace alusión a ninguna idea nueva. Es simplemente una formulación moderna y bastarda de la antigua question: ¿Ser o no Ser?
Ahora bien. A esta altura usted seguramente estará preguntándose qué tendrá que ver el Ser con el cepillo de dientes, que además –convengamos-, tampoco es el inodoro de Duchamps. Ni siquiera el calefón de Discépolo. Pues bien, continúe interrogándose, es un hábito sano que depara no pocos aprendizajes. No le voy a decir que yo “me hago” en la convivencia cotidiana con estos elementos porque esa hipótesis ya lo formuló la ameritada crítica de arte Margarita Lotufo que algo conoce del tema. Yo me limitaré a proseguir mi vida llena de preguntas, lamparita en mano… ¿Soy o no soy? ¿Hasta que la muerte nos separe?? ..¡¿Qué me pongo esta noche?!!?!?????
V G
De la muestra “Vero García es o se hace?”
Museo de Arte Contemporáneo de Salta / Mayo de 2005



..De algunas cosas, sólo nos damos cuenta cuando ya no están. Nos percatamos de su compañía cuando se van. A veces, su íntima proximidad nos hace creer que son parte de nosotros, que ellas mismas son nosotros. Nosotros, tan llenos de tantas partes que son nosotros también. Nuestros huesos, nuestros ojos, nuestras muelas. Pero cuando una muela se va, deja un espacio vacío. El vacío de la certeza traicionada. Un día nos levantamos y aquella muela que fue, ya no es. Y lo que es peor: ya nunca más será. Atrás quedaron las muelas de leche, los años en que a una muela se sucedía otra y nosotros, éramos inmortales. Un día nos levantamos, y esa muela no está más. Por obra del destino o por obra social, siniestramente, aquel milagro de tejido óseo con tantas otras variantes de tejido adentro, que hacía que nosotros fuéramos nosotros, caduca sin más. Quien estuvo junto a nosotros desde que tenemos memoria, o por lo menos más memoria de la que tenemos ahora, aquella que supo acarrearle tantos desvelos al ratón Pérez cuando estaba de licencia, un día dice basta, stop, se finí, no puedo más, me entrego me caigo me voy que me saquen, y se va, dejándonos solos con nuestra encía. Es una pequeña muerte. Una despedida. Un punto final.
En un momento cualquiera, de una semana cualquiera de cualquier mes y año, sin preguntar si queremos ni por donde es la salida, se va. Nunca volverá a estar donde estuvo, con nosotros, ella, que secretamente nos alentaba a creer que nos acompañaría hasta el fin de los días (y después también). Cuando solo fuéramos polvo en el polvo seguiría anclada allí, en nuestra mandíbula, resistiendo el paso de la historia, fortalecida por millones de luchas contra la caries, inerte, inmortal, invencible, recordándole al viento que un día estuvimos aquí. Que no fuimos sólo una especulación teórica del azar, una improbabilidad fatídica, un producto del pensamiento que se piensa a sí mismo, sino éso: muelas carne y pelo que andaba por la tierra. Pero al verla ya no en el espejo sino en la mano, al contemplar la traición de nuestro ego, al entender que no todo lo que brilla es flúor, podemos llegar a sentir por primera vez, que nos apunta el frío índice del final..
VG Salta- Junio de 2005
Canchita de San José. II Salón Nacional del Banco Central
Museo Nacional de Bellas Artes / Bs As 2008


Y allí es verde con furia, amorosa proyectando toda su sensorialidad, su reconocimiento de la vida…”
Luis Felipe Noé
del prólogo de la muestra “Improntas” / Bs. As. 1998















2 comentarios:
Impresionado...
Cuantas imagenes, cuanto camino recorrido. Eso es vivir de verdad. Te felicito y me enorgullece saber lo lejos q has llegado y lo cerca q seguis estando.
Cathy
Publicar un comentario en la entrada